Mientras el presidente de la República se convierte en el abanderado del ahorro de combustibles, de la austeridad en el gasto público y la protección al medio ambiente, por el otro lado, se está hablando sobre la construcción de una nueva línea del metro, esta vez desde Santo Domingo a Santiago.Nunca nos hemos opuesto al avance que debe necesariamente experimentar nuestro país en todos los sentidos, lo que debemos tener en cuenta es sobre cuales bases se cimenta dicho desarrollo para que no sea un simple antojo de un estadista sin reflexionar sobre el impacto de una decisión o como construir una casa sobre arena. Mientras miles de dominicanos hacen fila para montarse en el nuevo juguete del estado, pocos analizan el impacto que este juguete tendrá sobre la economía de un país que ya no aguanta más cargas que no llegan a ningun lugar como es el caso de los subsidios. Por otro lado: ¿Se ha preguntado usted cual es el costo real del consumo energético y operativo de este juguete? ó ¿Cuánto dice el estado que pagará para subsidiar a cada dominicano que se monte en el dichoso metro?
Creo que todos estamos de acuerdo en que si el estado fuese mejor administrador de los recursos que maneja no tuvieramos ni la más mínima duda de cómo se desarrollaría cualquier proyecto. Todos sabemos que historicamente el estado dominicano ha manejado los recursos de todos como si fuera una herencia personal.
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